El ozono es el oxígeno enriquecido. En su estado natural, se encuentra libre en sus altas capas de la atmósfera formando un filtro que nos protege de los rayos ultravioleta producidos por el sol.
En nuestro medio ambiente, la molécula de ozono es inestable, es decir, se va descomponiendo en oxigeno a medida que se genera, con una vida media de diez a quince minutos. Se produce de forma natural por acción de descargas eléctricas durante las tormentas, dejando en el aire un olor característico.
El ozono tiene unas propiedades desinfectantes superiores a las del oxigeno: es un potente germicida que destruye toda clase de bacterias y hongos, no permitiendo su desarrollo. Además es antialérgico, antiasmático y no tiene contraindicaciones. |
Las instalaciones de aire acondicionado, acumulan en sus filtros y conductos, polvo, humos de tabaco, materia orgánica en suspensión, bacterias y virus que se encuentran en un ambiente propicio para su multiplicación, dando lugar a los llamados "edificios enfermos", donde se producen jaquecas, conjuntivitis, alergias, epidemias de resfriados y gripes... Además de malos olores.
Todo ello tiene fácil remedio mediante la aplicación de ozono en los conductos de instalación, logrando así un ambiente saludable, lo que permite mejorar la calidad de vida y un mayor rendimiento económico

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